El Valladolid medieval no era un bloque monolítico. Fue, durante siglos, un ecosistema de convivencia (a veces pacífica, a veces tensa) entre tres comunidades. Judíos y musulmanes no eran extranjeros: eran los vecinos que fabricaban tus ollas, los médicos que curaban a tus hijos y los prestamistas que financiaban las ferias.

## I. LA COMUNIDAD JUDÍA: De la Rúa al Barrio Nuevo

Las crónicas nos llevan hasta 1148 para encontrar las primeras menciones de judíos en la villa. Durante dos siglos, vivieron integrados, sin muros que los separaran de sus vecinos cristianos.

La Primera Judería (Intramuros): Situada al suroeste, cerca del alcázar, era una zona de prestigio. Los judíos ocupaban calles que hoy son el corazón comercial de la ciudad: la Cal del Ilustre Rey (actual General Almirante) y la Cal de la Rúa (actual Especería). No era un barrio cerrado, sino un centro neurálgico con hasta ocho sinagogas, siendo la Mayor la que se alzaba orgullosa cerca del alcázar real.

Cifras y Nombres: Esta aljama era una potencia económica: aportaba el 3% de lo recaudado por todos los judíos de Castilla, lo que sugiere una población de unas 2.000 personas. De aquí salieron mentes brillantes:

Sem Tob de León: El primer poeta en lengua castellana de origen hebreo (autor de los Proverbios Morales) cuya obra conservamos completa.

Abner de Burgos: El prestigioso médico y astrólogo que, tras convertirse al cristianismo a los 60 años, pasó a llamarse Alfonso de Valladolid y terminó sus días como sacristán de la Colegiata.

El trauma de 1412 y la Segunda Judería: La guerra civil entre Pedro I y Enrique de Trastámara, sumada a las soflamas de Vicente Ferrer, rompió la convivencia. El 2 de enero de 1412, los judíos fueron expulsados al barrio del Puente Mayor. Tuvieron que pedir permiso a los dominicos de San Pablo para asentarse en sus huertas.

Así nació un barrio segregado, con su propia cerca y leyes estrictas. Hoy puedes hacer el "itinerario del silencio": desde San Pablo, subes por la calle Imperial hasta la Plaza de los Ciegos y te adentras en la calle Sinagoga, que ha mantenido su nombre original contra viento y marea. Es un laberinto de calles como las de las Lecheras, Tahonas, del Pozo, Luis Rojo, Isidro Polo o de la Paz. Al anochecer, la puerta del barrio (el Postigo de San Nicolás) se cerraba y la llave se entregaba al Corregidor.

El cementerio bajo el Campo Grande: Pocos vallisoletanos saben que, cuando pasean por la Acera de Recoletos o el Paseo Central del Campo Grande, caminan sobre un lugar sagrado. En 2002, unas obras entre la Plaza de Zorrilla y Colón redescubrieron las tumbas medievales del cementerio judío. Tras el Edicto de Granada en 1492, el barrio pasó a llamarse Barrio Nuevo, y la memoria judía fue sepultada bajo el pavimento.

## II. LA MORERÍA: Alfareros y el misterio del Almají

Al igual que los judíos, los musulmanes ya estaban aquí en 1148. Inicialmente vivían en el barrio de San Martín y enterraban a sus muertos en el Prado de la Magdalena (su maqbara). Eran los maestros del barro. La calle Duque de la Victoria se llamó antiguamente calle Olleros, un homenaje directo a los alfareros moros que dieron a Valladolid su característico color de ladrillo.

Un secreto en las alturas: Si miras la veleta de la Iglesia de San Pablo, verás una cruz. Pero esa cruz está clavada sobre un yamur islámico (unas bolas de metal decrecientes). Es el trofeo de un edificio que cambió de manos, pero que no pudo borrar la técnica mudéjar de sus constructores.

La Mezquita de Claudio Moyano: En 1412, los musulmanes también fueron confinados. Se les asignó una zona al sur, delimitada por el convento de San Francisco, la calle Olleros, la muralla y la calle de la Puerta del Campo (hoy Montero Calvo, Duque de la Victoria, Claudio Moyano y Santiago).

En ese cuadrante, 500 personas levantaron el Almají entre 1411 y 1415. Era un complejo único: sala de oración, casa de bodas, patio y hospital para pobres. Durante siglos fue un fantasma arqueológico hasta que en 2019, en el número 5 de la calle Claudio Moyano, las excavadoras hallaron sus cimientos y su patio de cantos rodados. Es la única mezquita mudéjar con restos arqueológicos hallada fuera de Al-Ándalus en toda la Península.

El final llegó con la pragmática de 1502. El Almají fue demolido en el verano de 1506. Aquellos artesanos pasaron a ser moriscos hasta su expulsión definitiva en 1610. Hoy, cuando camines por Claudio Moyano, recuerda que bajo tus pies latía un patio donde, hace seis siglos, se escuchaba la llamada a la oración en el corazón de Castilla.