La Segunda República llegó a España en abril de 1931 con la esperanza de una generación y la desconfianza de otra. En Valladolid, ciudad conservadora y profundamente católica, el nuevo régimen encontró desde el principio una oposición que pronto tomó una forma nueva y radicalmente violenta.

En junio de 1931 Onésimo Redondo fundó en Valladolid el semanario Libertad, con una línea editorial filofascista y filonazi que llegó a reproducir escritos literales de Adolf Hitler, lanzando duras arengas contra el marxismo, el capitalismo internacional y los judíos. Redondo era hijo de agricultores de Quintanilla de Abajo, había estudiado Derecho en Salamanca, hecho un lectorado en la Universidad de Mannheim durante el auge del nazismo, y regresado a Valladolid convencido de que la democracia era un error y la violencia una herramienta legítima. En julio de 1931 formó las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica, el primer grupúsculo netamente fascista de la historia de España.

El partido era minúsculo —no llegaba a cuarenta miembros— pero su fusión en octubre de 1931 con el grupo de Ramiro Ledesma Ramos dio lugar a las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista), que adoptaron como símbolo el yugo y las flechas de los Reyes Católicos. El 4 de marzo de 1934, miles de miembros de Falange Española y de las JONS acudieron a Valladolid para participar en el acto de fusión de ambas organizaciones en el Teatro Calderón. El nuevo partido, Falange Española de las JONS, quedó bajo la dirección de José Antonio Primo de Rivera.

Onésimo Redondo no llegaría a ver el final. Fue liberado de la cárcel de Ávila la noche del 19 de julio de 1936, pocas horas después de que estallara la sublevación, y murió cinco días después en una emboscada en el pueblo segoviano de Labajos. Tenía treinta y un años. Su viuda, Mercedes Sanz-Bachiller, fundó ese mismo otoño el Auxilio Social, la organización benéfica del régimen franquista que repartiría comida a los hambrientos de la posguerra. El pueblo natal de Onésimo cambió su nombre a Quintanilla de Onésimo, que conserva hoy.