Celtas Cortos no se entienden sin su origen: el Instituto Delicias. En 1984, un grupo de chavales empezó a mezclar violines y flautas en un barrio de tradición ferroviaria y obrera. Lo que empezó como un grupo instrumental de folk derivó en un fenómeno de masas que en los años 90 vendió millones de discos.
Canciones como "20 de abril" o "Cuéntame un cuento" no son solo éxitos; son la banda sonora de una generación en toda España. Su música representó a esa Valladolid que no era de palacios, sino de fábricas (FASA) y lucha social, llevando el nombre de su barrio por todo el mundo y demostrando que en Castilla también se podía hacer rock de estadios con una gaita al cuello.