Fundado en 1928, el Real Valladolid es el corazón deportivo de la ciudad. Sus colores, el blanco y el morado, no son casualidad: representan el pendón de Castilla.

El equipo define el carácter local: un optimismo moderado que siempre espera el "sufrimiento" (el famoso Pucela sufriendo). El Estadio José Zorrilla es el templo donde se vive la paradoja vallisoletana: una afición exigente, que critica mucho a los suyos, pero que defiende a muerte el nombre de la ciudad frente a los grandes.

Ser del Pucela es una forma de resistencia castellana.