Es la única comunidad de España que no tiene una capital fijada por ley en su Estatuto. Para evitar el conflicto con Burgos y León en los años 80, se decidió no nombrar ninguna. Sin embargo, por pragmatismo, se instalaron aquí la Junta y las Cortes.

Esto ha generado un sentimiento de centralismo odiado en el resto de la región. Valladolid actúa como capital, absorbe los recursos y las sedes, pero prefiere no presumir de ello en los papeles para no reabrir una guerra provincial que sigue muy viva.