La despensa vallisoletana se apoya en dos pilares: la oveja churra y el cerdo. Productos curados que hablan de una economía de previsión y de unos rituales que persisten.
## El lechazo y el queso
La churra produce el lechazo (véase el artículo correspondiente) y también los quesos de la provincia. Son quesos de pasta prensada, de sabor intenso, que se curan con el aire seco de la meseta. El más conocido fuera de la región es el de Zamorano (DO), pero la provincia de Valladolid tiene producción propia de calidad.
## La matanza y sus derivados
La matanza del cerdo era el gran evento de la economía doméstica: un rito de provisión anual que reunía a la familia y garantizaba la despensa del invierno. De ella surgieron chorizos y salchichones curados al aire frío de la meseta, con sabor profundo y textura firme.
## La Morcilla de Cigales
La morcilla típica de la provincia tiene nombre y origen propios: es la Morcilla de Cigales, y su receta es muy precisa. Se elabora con arroz (41%), manteca de cerdo (29%), cebolla (20%) y sangre de cerdo (10%). Se condimenta con sal, pimentón, orégano y, opcionalmente, pimienta y clavo. La mezcla se embute en tripa natural de cerdo o vaca.
A diferencia de la morcilla burgalesa (solo arroz y cebolla, muy suave) o la asturiana (de cebolla caramelizada), la de Cigales tiene un perfil más graso y especiado. La manteca le da una untuosidad característica y el pimentón aporta el color y el aroma que la distinguen.